Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Hoy les pido a las brujas de las ideas.
Esas, que tocan el alma de los mortales.
La que te hace llorar a la luz de la vela,
a la luz de las ganas en la oscuridad.
Un hechizo de tarde,
de esos a plenilunios de favores.
Es que prefiero el pecado de las ideas,
cuando toco las curvas,
las de tu vida.
Y mojo mis sentidos con tu mirada.
Hoy,
he rogado al sortilegio de lo desconocido
buscando en corchetes negros tus deseos.
Esas, que tocan el alma de los mortales.
La que te hace llorar a la luz de la vela,
a la luz de las ganas en la oscuridad.
Un hechizo de tarde,
de esos a plenilunios de favores.
Es que prefiero el pecado de las ideas,
cuando toco las curvas,
las de tu vida.
Y mojo mis sentidos con tu mirada.
Hoy,
he rogado al sortilegio de lo desconocido
buscando en corchetes negros tus deseos.
Te hice una llamada donde lo indecoroso
nublaba la oración.
Con el deseo translucido
de cristales de sedas.
He querido hacerte mía con la idea.
Pero una palabra como repuesta he tenido.
Hoy no amor mío.
Espera al lucero,
confidente de estas notas de violín
entre tu corazón y el mío.
Como espera la hoja al viento,
para mecerse en la eternidad de la vida
junto a la muerte.
nublaba la oración.
Con el deseo translucido
de cristales de sedas.
He querido hacerte mía con la idea.
Pero una palabra como repuesta he tenido.
Hoy no amor mío.
Espera al lucero,
confidente de estas notas de violín
entre tu corazón y el mío.
Como espera la hoja al viento,
para mecerse en la eternidad de la vida
junto a la muerte.