marton
Poeta reconocido en el portal
Cuando tu boca me encuentre
Al mar le susurré la dulce melodía de tu promesa,
para que la traiga de vuelta con cada ola que regresa.
A las nubes elevé el suspiro de tu alma enamorada,
para que la lluvia riegue de notas mi ciudad adormilada.
Y tu rostro lo dibujé, en el mismísimo horizonte,
para que salga, cada mañana, por encima de mis montes.
Detrás de todas mis puertas, grabé tus palabras,
para encontrarme con ellas cada vez que las abra.
Copié tus ojos por miles y los esparcí como estrellas,
para que iluminen mis noches y las hagan más bellas.
El hechizo de tus labios lancé al viento una mañana,
para que me besen amorosos, como brisa temprana.
El asombro de tu cuerpo lo llevo en mi mente,
para enamorarme de nuevo, cada vez que despierte.
Y sembraré tus caricias, tus ilusiones, tus sueños,
para germinar junto a ellos y sentirme tu dueño.
Tu nombre lo convertí en oración, en plegarias,
para quedarme contigo, cada vez que te vayas.
Los latidos de tu corazón, el hechizo de tu vientre,
Serán eternos, ¡vida mía!, cuando tu boca me encuentre.
Al mar le susurré la dulce melodía de tu promesa,
para que la traiga de vuelta con cada ola que regresa.
A las nubes elevé el suspiro de tu alma enamorada,
para que la lluvia riegue de notas mi ciudad adormilada.
Y tu rostro lo dibujé, en el mismísimo horizonte,
para que salga, cada mañana, por encima de mis montes.
Detrás de todas mis puertas, grabé tus palabras,
para encontrarme con ellas cada vez que las abra.
Copié tus ojos por miles y los esparcí como estrellas,
para que iluminen mis noches y las hagan más bellas.
El hechizo de tus labios lancé al viento una mañana,
para que me besen amorosos, como brisa temprana.
El asombro de tu cuerpo lo llevo en mi mente,
para enamorarme de nuevo, cada vez que despierte.
Y sembraré tus caricias, tus ilusiones, tus sueños,
para germinar junto a ellos y sentirme tu dueño.
Tu nombre lo convertí en oración, en plegarias,
para quedarme contigo, cada vez que te vayas.
Los latidos de tu corazón, el hechizo de tu vientre,
Serán eternos, ¡vida mía!, cuando tu boca me encuentre.
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