prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
No tengo razones para llorar
pero hay un deseo que hace temblar
a mi ser
y caen las lagrimas
como el roció de una rama
al soplo del viento.
El negro sin sombra de mi corazón
que tanto buscaba un rostro,
hoy lo tiene,
esa arena recorrida por el tiempo
ha sentido las caricias del cielo
hoy mismo,
cuando tus manos me dejan sin nubes y me hacen azul.
pero hay un deseo que hace temblar
a mi ser
y caen las lagrimas
como el roció de una rama
al soplo del viento.
El negro sin sombra de mi corazón
que tanto buscaba un rostro,
hoy lo tiene,
esa arena recorrida por el tiempo
ha sentido las caricias del cielo
hoy mismo,
cuando tus manos me dejan sin nubes y me hacen azul.
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