Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Déjame sangrar el maldito amor que me inyectaste
entre versos de hollín blanco y oscuros amaneceres junto a tí.
Déjame rasgar las paredes de mis labios de cuando los besaste
para llenar mi cabeza de sueños y mis sueños, sin dormir.
Déjame vomitar los insultos con los que nunca me miraste
y que sean solo tus ojos lo primero que olvide cuando aprenda a vivir.
Déjame volar, aunque tenga las alas rotas y no me quede equipaje,
para llegar a lo más alto del camino infinito del principio del fin.
Déjame saltar y cuando llegue, aunque casi siempre llegue tarde
descubra que no duele la caída cuando ya se ha vivido sin tí.
entre versos de hollín blanco y oscuros amaneceres junto a tí.
Déjame rasgar las paredes de mis labios de cuando los besaste
para llenar mi cabeza de sueños y mis sueños, sin dormir.
Déjame vomitar los insultos con los que nunca me miraste
y que sean solo tus ojos lo primero que olvide cuando aprenda a vivir.
Déjame volar, aunque tenga las alas rotas y no me quede equipaje,
para llegar a lo más alto del camino infinito del principio del fin.
Déjame saltar y cuando llegue, aunque casi siempre llegue tarde
descubra que no duele la caída cuando ya se ha vivido sin tí.
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