Cafla
Poeta recién llegado
No rondaste en esta ciudad tan grisácea, tan fría y tan
azul.
Los sueños te sacaron, tus momentos se fueron,
los pensamientos se reemplazaron por cosas del momento,
las amistades y ocupaciones hicieron gran parte del trabajo.
Los días soleados o nublados, ya no son tuyos, no te conciernen,
eres uno más de lo que han pasado por mis suspiros.
No hizo falta despedidas, sólo un desvanecimiento colectivo,
fue como una vez más te desintegraste en el aire,
tu aroma, tu presencia y todo lo que tocaste conmigo,
todo lo que me decías, todo lo que valoraste y no.
Así culmina nuestra historia, que tantos años nos costó olvidar,
en consecuencia, buscamos algo parecido, aunque sea una cuarta parte
a lo que logramos construir y querer.
La vida se me está haciendo tan corta, pero no así mis días
que pasan como si estuviera en cámara lenta,
como si se burlaran de mi ansiedad para llegar al otro, al siguiente.
Ahora estoy sumida en tantas inseguridades,
pero en ámbitos totalmente distintos.
La soledad nunca me mató y siempre la he sentido como una pertinente aliada.
Me toma de la mano siempre
y aunque puede que carezca de cosas,
a su vez me proporciona algo que es muy importante para mí,
me brinda una titánica paz y tranquilidad,
mejorando todas las actitudes y hasta los sueños.
Las decepciones continúan de las personas que permito que se acerquen,
Pero ya no como antes, surge una disminución de perfil, y listo,
eso funciona, junto con una abulia enorme que me invade,
al empezar a pensar en molestarme por algo o alguien.
Los sueños te sacaron, tus momentos se fueron,
los pensamientos se reemplazaron por cosas del momento,
las amistades y ocupaciones hicieron gran parte del trabajo.
Los días soleados o nublados, ya no son tuyos, no te conciernen,
eres uno más de lo que han pasado por mis suspiros.
No hizo falta despedidas, sólo un desvanecimiento colectivo,
fue como una vez más te desintegraste en el aire,
tu aroma, tu presencia y todo lo que tocaste conmigo,
todo lo que me decías, todo lo que valoraste y no.
Así culmina nuestra historia, que tantos años nos costó olvidar,
en consecuencia, buscamos algo parecido, aunque sea una cuarta parte
a lo que logramos construir y querer.
La vida se me está haciendo tan corta, pero no así mis días
que pasan como si estuviera en cámara lenta,
como si se burlaran de mi ansiedad para llegar al otro, al siguiente.
Ahora estoy sumida en tantas inseguridades,
pero en ámbitos totalmente distintos.
La soledad nunca me mató y siempre la he sentido como una pertinente aliada.
Me toma de la mano siempre
y aunque puede que carezca de cosas,
a su vez me proporciona algo que es muy importante para mí,
me brinda una titánica paz y tranquilidad,
mejorando todas las actitudes y hasta los sueños.
Las decepciones continúan de las personas que permito que se acerquen,
Pero ya no como antes, surge una disminución de perfil, y listo,
eso funciona, junto con una abulia enorme que me invade,
al empezar a pensar en molestarme por algo o alguien.
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