De a poco ira creciendo la libertad,
de a poco la felicidad.
Victoriosos un día asomarán por senda del sol
sin llevar en sus bolsillos un condón,
sin llevar en los bolsillos el precio del dolor.
Pasa la vida a nuestro lado.
Crecen los hijos, envejecen las esposas.
Crece la ciudad y hay nuevas guerras,
nuevas independencias y fronteras,
Fue impura. Perteneció a occidente,
apretó en el vulgar nombre de la patria
el gatillo, ahora se ha curado,
es inválida, solo puede respirar.
El tiempo y su incapacidad
le han sabido purificar.
Hago cuentas con vos
Me cubría la sombra de la culpa,
me perseguía el ángel del delito.
Desperté en congoja, tirando
del lazo pegajoso, moribundo, de mi pueblo.
Una serpiente de letras rojas
atada a la cintura extravagante
del cielo colombiano exclamó:
¡ cuanta sangre ! ¡ cuanto sol !
La lluvia mojó mis zapatos.
Los del bonito tacón. Horror.
Sabor delicioso del rencor viaja
en estas aguas, del cielo al grifo, al jarrón.
Una serpiente de letras rojas
atada a la cintura extravagante
del cielo colombiano exclamó:
¡ Cuantos sufren por vos !
El tulcán nieto espera en casa razón,
la golondrina presurosa busca su causa.
El tulcán muere. ¡ Murió ! No tiene perdón.
La golondrina cuidará su cielo, el que nunca voló.
Una serpiente de letras rojas
atada a la cintura precisa, hermosa
del infierno colombiano exclamó:
¡ Cuantos sufren por vos !
Alexander Suárez Hurtado
de a poco la felicidad.
Victoriosos un día asomarán por senda del sol
sin llevar en sus bolsillos un condón,
sin llevar en los bolsillos el precio del dolor.
Pasa la vida a nuestro lado.
Crecen los hijos, envejecen las esposas.
Crece la ciudad y hay nuevas guerras,
nuevas independencias y fronteras,
Fue impura. Perteneció a occidente,
apretó en el vulgar nombre de la patria
el gatillo, ahora se ha curado,
es inválida, solo puede respirar.
El tiempo y su incapacidad
le han sabido purificar.
Hago cuentas con vos
Me cubría la sombra de la culpa,
me perseguía el ángel del delito.
Desperté en congoja, tirando
del lazo pegajoso, moribundo, de mi pueblo.
Una serpiente de letras rojas
atada a la cintura extravagante
del cielo colombiano exclamó:
¡ cuanta sangre ! ¡ cuanto sol !
La lluvia mojó mis zapatos.
Los del bonito tacón. Horror.
Sabor delicioso del rencor viaja
en estas aguas, del cielo al grifo, al jarrón.
Una serpiente de letras rojas
atada a la cintura extravagante
del cielo colombiano exclamó:
¡ Cuantos sufren por vos !
El tulcán nieto espera en casa razón,
la golondrina presurosa busca su causa.
El tulcán muere. ¡ Murió ! No tiene perdón.
La golondrina cuidará su cielo, el que nunca voló.
Una serpiente de letras rojas
atada a la cintura precisa, hermosa
del infierno colombiano exclamó:
¡ Cuantos sufren por vos !
Alexander Suárez Hurtado