Te tomé de la mano y me adoptaste.
Te dediqué mi vida y la envolviste
con un grueso telón que me cegaba
y me impedia ver la otra acera.
Un mundo de sosiego prometías
y un mar calamitoso me encontré.
Y en este pedregal en el que encayo
reflexiono para sobrevivir.
Ahora me hayo
en la cuarentena cierta de vivir.
Te dediqué mi vida y la envolviste
con un grueso telón que me cegaba
y me impedia ver la otra acera.
Un mundo de sosiego prometías
y un mar calamitoso me encontré.
Y en este pedregal en el que encayo
reflexiono para sobrevivir.
Ahora me hayo
en la cuarentena cierta de vivir.