Daniel Pazos
Poeta adicto al portal
Sucede ciertas mañanas,
no son todas te lo aclaro,
ya bien entrado el verano
que amanece sol radiante,
aire fresco y cielo claro,
en que solamente pienso
cuanto más radiante fuera
si estuvieras a mi lado.
Algunas tardes de otoño
que se llenan de hojas muertas
y la brisa las despierta
para usarlas como alas
pone rumbo al horizonte
acabando allí su vuelo
y pienso tal vez con ellas
también se vuelen mis sueños.
Hay algunos días de invierno
que de nieve se engalanan,
tan blanca como tu sonrisa,
pura como tu mirada,
que aunque quieran ser helados
no son fríos como mi alma
cuando se cubre de ausencia
si de ti no queda nada.
Al llegar la primavera
y la flor a los cerezos
siento como si mil besos
de tu boca a mi volaran
desde el rojo de tus labios
hasta los sueños de mi alma
que tiernamente atesoran,
eternamente, tu mirada.
Autor: Daniel Pazos
no son todas te lo aclaro,
ya bien entrado el verano
que amanece sol radiante,
aire fresco y cielo claro,
en que solamente pienso
cuanto más radiante fuera
si estuvieras a mi lado.
Algunas tardes de otoño
que se llenan de hojas muertas
y la brisa las despierta
para usarlas como alas
pone rumbo al horizonte
acabando allí su vuelo
y pienso tal vez con ellas
también se vuelen mis sueños.
Hay algunos días de invierno
que de nieve se engalanan,
tan blanca como tu sonrisa,
pura como tu mirada,
que aunque quieran ser helados
no son fríos como mi alma
cuando se cubre de ausencia
si de ti no queda nada.
Al llegar la primavera
y la flor a los cerezos
siento como si mil besos
de tu boca a mi volaran
desde el rojo de tus labios
hasta los sueños de mi alma
que tiernamente atesoran,
eternamente, tu mirada.
Autor: Daniel Pazos
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