Teo Moran
Poeta fiel al portal
Caen con su desnudez las gotas
con un errático propósito,
caen en el silencio de la tarde
en el desdén del enamorado,
caen envueltas de inocencia,
desean mojar a mi alma huidiza
que lleva tiempo desnuda
bajo la emocionada tormenta
dando saltos en los charcos.
Caen lentamente, con su desazón
por entre las aristas de la tarde
dividida y herida en mil partes
cubriendo con su rocío la flor
que suspira en la baranda de mi alma,
en las delicadas horas del recuerdo
por donde los niños se cuelan
con sus juegos y sus sonrisas
con la melodía eterna de la vida.
Caen las gotas y una a una las cuento,
las veo brillar con sus colores en el aire,
en la inconstancia del viento
en esta tarde gris de septiembre.
¡Tarde de lluvia, tarde de tormenta!
Hoy siento desmenuzarse el cielo
con su monotonía inacabada
mas aquí, en el suelo el hombre
entre los adoquines gastados y grises
es una sombra de otros tiempos,
es el rostro del amor con su ausencia
que nada deja y todo se lleva consigo.
Caen las gotas de lluvia fría
sobre la fuente seca y vacía,
en las hojas rasgadas y rotas,
mas yo las cuento una a una
dibujando su ser con mis dedos
y pregunto al silencio de su cristal
la causa de su afligida caída,
el porqué de su errático propósito,
de su inacabada melodía
y me invade su aroma en el alma,
en el desdén del enamorado
que con las gotas dibuja besos,
a los afrutados y dulces labios
que lleva la ausencia del viento…
Caen las gotas sobre su recuerdo
y yo solo soy una sombra en la acera
que siente a la lluvia mojar su alma
en esta tarde gris de septiembre.
con un errático propósito,
caen en el silencio de la tarde
en el desdén del enamorado,
caen envueltas de inocencia,
desean mojar a mi alma huidiza
que lleva tiempo desnuda
bajo la emocionada tormenta
dando saltos en los charcos.
Caen lentamente, con su desazón
por entre las aristas de la tarde
dividida y herida en mil partes
cubriendo con su rocío la flor
que suspira en la baranda de mi alma,
en las delicadas horas del recuerdo
por donde los niños se cuelan
con sus juegos y sus sonrisas
con la melodía eterna de la vida.
Caen las gotas y una a una las cuento,
las veo brillar con sus colores en el aire,
en la inconstancia del viento
en esta tarde gris de septiembre.
¡Tarde de lluvia, tarde de tormenta!
Hoy siento desmenuzarse el cielo
con su monotonía inacabada
mas aquí, en el suelo el hombre
entre los adoquines gastados y grises
es una sombra de otros tiempos,
es el rostro del amor con su ausencia
que nada deja y todo se lleva consigo.
Caen las gotas de lluvia fría
sobre la fuente seca y vacía,
en las hojas rasgadas y rotas,
mas yo las cuento una a una
dibujando su ser con mis dedos
y pregunto al silencio de su cristal
la causa de su afligida caída,
el porqué de su errático propósito,
de su inacabada melodía
y me invade su aroma en el alma,
en el desdén del enamorado
que con las gotas dibuja besos,
a los afrutados y dulces labios
que lleva la ausencia del viento…
Caen las gotas sobre su recuerdo
y yo solo soy una sombra en la acera
que siente a la lluvia mojar su alma
en esta tarde gris de septiembre.