roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Cuento las horas que nos quedan
En el oráculo de nuestros tiempos
Para poder tenerte entre mis brazos
Y sin decirte nada darte un beso.
Para poder acariciar tu tristeza
para no vivir entre tus sombras
para no robarte tus sueños
para poder vivir en ellos
en cada tarde, en cada noche
para poder tomar tus manos
y secretamente tocar tu alma
mientras en silencio, duermes.
Para poder acariciar tus cabellos
Para verme en tus ojos
Mientras soñamos despiertos
Mientras pensamos
Que la vida no ha pasado
Que los años fueron instantes
Y que nadie nos ha separado
Que las lágrimas tuyas
Fueron manantiales de amor
Que llenaron mi corazón
En los momentos inciertos
De nuestra búsqueda incesante
Que toda nuestra tristeza
Estacionada en el tiempo
Solo eran nuestras ilusiones
Guardadas para siempre
En el cofre de la esperanza.
Quiero tenerte entre mis brazos
Y decirte sin que me oigas te amo
Por qué te lo he dicho siempre
Por qué siempre lo has sentido
Por qué siempre lo he sabido
Aunque no hallas estado conmigo.
En el oráculo de nuestros tiempos
Para poder tenerte entre mis brazos
Y sin decirte nada darte un beso.
Para poder acariciar tu tristeza
para no vivir entre tus sombras
para no robarte tus sueños
para poder vivir en ellos
en cada tarde, en cada noche
para poder tomar tus manos
y secretamente tocar tu alma
mientras en silencio, duermes.
Para poder acariciar tus cabellos
Para verme en tus ojos
Mientras soñamos despiertos
Mientras pensamos
Que la vida no ha pasado
Que los años fueron instantes
Y que nadie nos ha separado
Que las lágrimas tuyas
Fueron manantiales de amor
Que llenaron mi corazón
En los momentos inciertos
De nuestra búsqueda incesante
Que toda nuestra tristeza
Estacionada en el tiempo
Solo eran nuestras ilusiones
Guardadas para siempre
En el cofre de la esperanza.
Quiero tenerte entre mis brazos
Y decirte sin que me oigas te amo
Por qué te lo he dicho siempre
Por qué siempre lo has sentido
Por qué siempre lo he sabido
Aunque no hallas estado conmigo.