Guillermo Alegre
Poeta recién llegado
La angustia duerme sin cadenas
perdida
en las cuerdas del acróbata
esperando el momento del soltarse
para poder volar.
Durmiendo en trinchera de lo ajeno
y obedeciendo
lo que dictan sus ojos.
Algo se soltó de allí
cuando avaricia puso fin
a la estupidez de ser persona
cuando amor llamo a mi puerta
y maldijo la cualidad
del ser amado
la obsesión de sentirse bien
por encima de todo
no mentir
y respetar a un dios
que solo se digna por el color de tu moneda.
No somos personas.
Ni un espíritu.
Solo somos
maquinas mal programadas.
perdida
en las cuerdas del acróbata
esperando el momento del soltarse
para poder volar.
Durmiendo en trinchera de lo ajeno
y obedeciendo
lo que dictan sus ojos.
Algo se soltó de allí
cuando avaricia puso fin
a la estupidez de ser persona
cuando amor llamo a mi puerta
y maldijo la cualidad
del ser amado
la obsesión de sentirse bien
por encima de todo
no mentir
y respetar a un dios
que solo se digna por el color de tu moneda.
No somos personas.
Ni un espíritu.
Solo somos
maquinas mal programadas.
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