F. Noctívago
Poeta recién llegado
Tu piel es un campo donde crecen sueños,
donde el viento dibuja círculos callados,
y en tus ojos, el cielo se despliega
como un lienzo donde todo es renovado.
Caminas sobre la tierra desnuda
y en cada paso, el sol te recita un verso.
Eres la semilla que sin fin germina
en todo cáliz, cóncavo o convexo.
Tu amor, un río que no soborna orillas,
se extiende, se abraza al mundo entero.
Y en cada gesto, en cada caricia,
renace la vida, el fuego, el misterio...
donde el viento dibuja círculos callados,
y en tus ojos, el cielo se despliega
como un lienzo donde todo es renovado.
Caminas sobre la tierra desnuda
y en cada paso, el sol te recita un verso.
Eres la semilla que sin fin germina
en todo cáliz, cóncavo o convexo.
Tu amor, un río que no soborna orillas,
se extiende, se abraza al mundo entero.
Y en cada gesto, en cada caricia,
renace la vida, el fuego, el misterio...