Artémida
Poeta recién llegado
El tiempo atraviesa su camino sin descansos
y las horas tajantes no suelen resolver mis misterios
¿Quién me dirá entonces por qué tus pasos me persiguen?
¿Por qué tus manos secan mis lágrimas?
¿Por qué tus ojos nunca se cierran cuando necesito contemplarlos?
¿Por qué tu espíritu libre decidió encadenarse?
¿Por qué tus brazos me guardan de la oscuridad?
¿Por qué detienes mi monótona caída?
¿Por qué eliges enredarte en mi abismo?
Vida... por qué me dices "te quiero"?
¿Qué hice para iluminar tus días?
¿Por qué soy merecedora de tu caricia?
¿Es que alguna vez te salvé de tus fantasmas?
¿Es que existe una herida por la que no quieres sangrar hoy?
¿Has olvidado las penas sintiéndome a tu lado?
¿O es que acaso no necesitas ser salvado del mundo?
Y continúo preguntando incesante
porque si no conoces la oscuridad como yo, jamás entenderé
y entonces seguiré cuestionándole a la luna,
llorando a la lluvia, refugiandome al sol
o ahogándome en cualquier nube...
y ninguno, nada, sabrá jamás responder
por qué soy dueña de la bendita dicha de tenerte...
Sólo tal vez Dios,
como ese mismo tiempo que no perdona risas ni penas
sepa contestarme luego
por qué te colocó, iluminado amor,
entre las grandes rocas de mi camino
y las horas tajantes no suelen resolver mis misterios
¿Quién me dirá entonces por qué tus pasos me persiguen?
¿Por qué tus manos secan mis lágrimas?
¿Por qué tus ojos nunca se cierran cuando necesito contemplarlos?
¿Por qué tu espíritu libre decidió encadenarse?
¿Por qué tus brazos me guardan de la oscuridad?
¿Por qué detienes mi monótona caída?
¿Por qué eliges enredarte en mi abismo?
Vida... por qué me dices "te quiero"?
¿Qué hice para iluminar tus días?
¿Por qué soy merecedora de tu caricia?
¿Es que alguna vez te salvé de tus fantasmas?
¿Es que existe una herida por la que no quieres sangrar hoy?
¿Has olvidado las penas sintiéndome a tu lado?
¿O es que acaso no necesitas ser salvado del mundo?
Y continúo preguntando incesante
porque si no conoces la oscuridad como yo, jamás entenderé
y entonces seguiré cuestionándole a la luna,
llorando a la lluvia, refugiandome al sol
o ahogándome en cualquier nube...
y ninguno, nada, sabrá jamás responder
por qué soy dueña de la bendita dicha de tenerte...
Sólo tal vez Dios,
como ese mismo tiempo que no perdona risas ni penas
sepa contestarme luego
por qué te colocó, iluminado amor,
entre las grandes rocas de mi camino
::
::aca estamos poema conosiendo el corazon de tu impresora
::... ves? por eso es q me gusta marcar algunos errores, porque cuando los necesito quiero q me los marquen!! Y vos entendiste eso.