Oscar Gomez Garcia
Poeta recién llegado
Cupido,
debí ser en otra vida,
no me falta puntería,
siempre acierto,
en un desierto,
donde nada se cultiva.
Mi flecha es dirigida por el viento,
donde ella se desvía, y
siempre da en el centro,
en la diana de la vida.
Casi nunca es, arrepentida,
aunque apunte cada vez más alto,
mi flecha cae en llanto,
antes de quedar perdida.
En un corazón enamorado,
clave mi mejor flecha,
mi flecha dorada
y hasta la fecha, la estoy buscando,
esperando a mi amada.
De mi bordón de arquero,
sacaré una nueva flecha,
que llevará escrito un te quiero,
por bandera,
para que la flecha enamorada vuelva.
Sin embargo cupido debi ser
en aquel ayer de la arquería,
porque desde que disparé mi mejor querer,
me falla la puntería.
No doy ni una de tres,
es el viento que las guía,
y no será porque no lo intente,
pero es el viento de la vida,
el que se las lleva a la deriva,
el que acierta en mi presente,
sin que nadie se lo impida,
de plomo deben ser todas
las demás,
porque sin la flecha dorada,
no hay manera de acertar.
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