albin lainez
Poeta recién llegado
¿No fuiste la pretendida por relámpagos en la oscuridad
que los baldíos arbitran?
¿Te fue dada acaso la sonrisa franca, sin vergüenza, para cubrir
de cada flor su roja pelambre en los estanques del jadeo?
Te anduve pensando tanto tiempo como fuera necesario,
hilvanándote canciones inéditas a modo de tónico y para que no duermas
en medio del síncope con que nos despedimos.
No importa tanto que no vinieras
sino que olvidaras el porqué.
Noté que siempre cebaste imposibles jardines,
pájaros de algún color aún secreto, utopías como faena.
Si practicaras disponer tus insufribles dones ya no haría falta
la duda o el titubeo en los marcos que espejan
Todo se resuelve en experiencia, aunque traume,
para curarse en salud y no sufrir las consecuencias
que los baldíos arbitran?
¿Te fue dada acaso la sonrisa franca, sin vergüenza, para cubrir
de cada flor su roja pelambre en los estanques del jadeo?
Te anduve pensando tanto tiempo como fuera necesario,
hilvanándote canciones inéditas a modo de tónico y para que no duermas
en medio del síncope con que nos despedimos.
No importa tanto que no vinieras
sino que olvidaras el porqué.
Noté que siempre cebaste imposibles jardines,
pájaros de algún color aún secreto, utopías como faena.
Si practicaras disponer tus insufribles dones ya no haría falta
la duda o el titubeo en los marcos que espejan
Todo se resuelve en experiencia, aunque traume,
para curarse en salud y no sufrir las consecuencias