Nýcolas
Poeta asiduo al portal
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En utopía vivir a quien disgusta.
Puede un niño sorprendido
En un cuadro sin marco no poder.
Una suscripción en una estrella de paralelos;
Periódica tabla etiquetada en medio de una plaza
Sin cabeza. El templo de las mil puertas.
Una lectura en el herbáceo cielo. Una natura.
Verraco en el fango brillando bajo el sol.
Al principio todo era vino. Luego el eructo divino
De la Nada a Dadá creó. Este creó al ebrio caprino,
Y este de su terrible boca a Dadá destruyó.
¡Somos libres!, creyó. Luego comprendió:
Y comprendiendo: cayó, leyó y calló.
¡En el luciente azul del silente!
¡Todos los sonidos se encuentran!
Hágase la Nueva Palabra.
El verdadero verbo divino.
¡Así sea!
En utopía vivir a quien disgusta.
Puede un niño sorprendido
En un cuadro sin marco no poder.
Una suscripción en una estrella de paralelos;
Periódica tabla etiquetada en medio de una plaza
Sin cabeza. El templo de las mil puertas.
Una lectura en el herbáceo cielo. Una natura.
Verraco en el fango brillando bajo el sol.
Al principio todo era vino. Luego el eructo divino
De la Nada a Dadá creó. Este creó al ebrio caprino,
Y este de su terrible boca a Dadá destruyó.
¡Somos libres!, creyó. Luego comprendió:
Y comprendiendo: cayó, leyó y calló.
¡En el luciente azul del silente!
¡Todos los sonidos se encuentran!
Hágase la Nueva Palabra.
El verdadero verbo divino.
¡Así sea!