Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
DAME EL FUEGO
No es pecado elevar mis ilusiones
al altar de tu cuerpo celestial,
pues no puedo impedir a mis delirios
ensoñarse en tu amor angelical.
Cuando mi alma revuela en tus caderas
en mi altiva pasión de poseerte;
soy el ayo sensual de tus deseos,
el esclavo que goza en complacerte
y hasta el cielo comprende que no puedo
renegar de tu amor, ni aún con la muerte.
He sentido en las puertas de tu alma
un llamado sensual como la brisa,
y respondo besando tus latidos
con el beso feliz de mi sonrisa.
Has de mí lo quieras, y has sin miedo,
lo que quieras amor, ¡como tú quieras!;
dame el fuego que guardas, ¡dáme el fuego!,
que me place amarrarme a tus cadenas
y lactar de tu amor cuando me entrego
en tus tiernas y ardientes primaveras.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
2011-05-16