Graciela novi
Poeta recién llegado
La rosa tenía espinas
espinas que la adornaban
que la adornaban y no hacían daño
y no hacían daño, sólo jugaban.
A sus pétalos llegó un día
un joven enamorado
que por ella, dicen, se sentía
en su fondo encarcelado.
Fue tanto su afán logrado
que a la rosita con mimos
y caricias ha conquistado.
Dicen, que al lograrlo el enamorado
todos los mimos, caricias
de su amado
han desaparecido con tesón
y que de ella se ha burlado.
La rosa tiene espinas
espinas que ya no adornan
que ya no adornan y hacen daño
ya hacen daño: ¡Daño en las rosas!.