Estúpida, sorda,
inútil, rota...
Tu silencio que daña
más que cualquier otra cosa.
Tu ausencia
que me mantuvo
al borde de la locura
¡Pero sí estabas!
Maldito seas por ocultarme la verdad,
por tocarme...
Tus manos y tus besos
envenenan mi espíritu
y mi alma entera
se endurece ante tu presencia.
Maldito,
te maldigo mil veces
por hacerme sentir tan mal.
Maldita la hora
en que me hiciste tuya,
te entregué mi cuerpo,
mi escencia,
mi ser por completo;
sólo para setirte abofetear mi cara.
No eres digno de mi amor
¡Maldito!
Ni siquiera eres digno de mi ira.
Mis palabras
ya no se formaran más para ti,
sin importar cuánto te imploren mis huesos
ni cuánto ruegue mi pisoteado corazón.
Te dejé entrar
y contaminaste mi vida.
Tu presencia
que envenena mi alma
ya nunca más será bienvenida.
Me heriste, si,
y como duele.
Pero ya llegó el tiempo de sanar.
inútil, rota...
Tu silencio que daña
más que cualquier otra cosa.
Tu ausencia
que me mantuvo
al borde de la locura
¡Pero sí estabas!
Maldito seas por ocultarme la verdad,
por tocarme...
Tus manos y tus besos
envenenan mi espíritu
y mi alma entera
se endurece ante tu presencia.
Maldito,
te maldigo mil veces
por hacerme sentir tan mal.
Maldita la hora
en que me hiciste tuya,
te entregué mi cuerpo,
mi escencia,
mi ser por completo;
sólo para setirte abofetear mi cara.
No eres digno de mi amor
¡Maldito!
Ni siquiera eres digno de mi ira.
Mis palabras
ya no se formaran más para ti,
sin importar cuánto te imploren mis huesos
ni cuánto ruegue mi pisoteado corazón.
Te dejé entrar
y contaminaste mi vida.
Tu presencia
que envenena mi alma
ya nunca más será bienvenida.
Me heriste, si,
y como duele.
Pero ya llegó el tiempo de sanar.