Curandera
Poeta recién llegado
Hedionda sensación de pudrimiento,
distancia ganadora de momentos,
gritos destronadotes de la calma,
manos que danzan visibles espantadas.
¿Qué decir?
Mi boca se niega a seguir.
¿Qué hacer?
Mi cuerpo agotó todo el poder.
¿Cómo continuar?
No hay senda por la que caminar.
¿Cómo terminar?
Ojala estuviera en mi garganta la respuesta.
Nefasta sensación de frustración,
se rebela contra el dolor mi corazón,
formaron mis lágrimas un lago,
en el que pescas sonriente largo rato.
Ya no quedan sueños por los que luchar,
las espadas quedaron desquebrajadas,
las heridas nunca llegan con sal a curar,
el amor astillado no se puede recuperar.
Y no es porque yo no haya luchado,
que mis soldados fueron por ti sacrificados,
que mi sangre fue de tu boca trofeo,
y el tenerme a tu lado fue tu sustento.
Ya no busca mi mano solitaria la tuya,
ya no reposa en tu abrazo mi cabeza,
ya no hay vida en tu marchita mirada,
aplacó la daga, la tortura de la verdad,
se vació la vida de toda posible felicidad.
distancia ganadora de momentos,
gritos destronadotes de la calma,
manos que danzan visibles espantadas.
¿Qué decir?
Mi boca se niega a seguir.
¿Qué hacer?
Mi cuerpo agotó todo el poder.
¿Cómo continuar?
No hay senda por la que caminar.
¿Cómo terminar?
Ojala estuviera en mi garganta la respuesta.
Nefasta sensación de frustración,
se rebela contra el dolor mi corazón,
formaron mis lágrimas un lago,
en el que pescas sonriente largo rato.
Ya no quedan sueños por los que luchar,
las espadas quedaron desquebrajadas,
las heridas nunca llegan con sal a curar,
el amor astillado no se puede recuperar.
Y no es porque yo no haya luchado,
que mis soldados fueron por ti sacrificados,
que mi sangre fue de tu boca trofeo,
y el tenerme a tu lado fue tu sustento.
Ya no busca mi mano solitaria la tuya,
ya no reposa en tu abrazo mi cabeza,
ya no hay vida en tu marchita mirada,
aplacó la daga, la tortura de la verdad,
se vació la vida de toda posible felicidad.