marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te seduzco traveseando tactos,
mientras cae mi índice sobre tu espalda
untando calor a tus atados,
umbral del fino aliento que expulsa tu nariz.
Suavizo tu carne en un beso,
dibujando mareas y olas,
embates perfectos,
para sacar aquel músculo seductor de tu boca.
Te grito murmullo,
arpegio de los sopranos
cantos agotadores y funcionales
que despejan el calor.
Para involucrarme abatida
sobre tu esencia,
desenvolver tu ropa
y hurgar con tentaciones,
mi cuerpo al movimiento.
Coronar nuestro incidente,
con miradas sin desdichas,
esparcir el deseo
y soldarlo perfecto a nuestro verdadero amor.
Aliciente perverso
para cogerte desnudo en una cama
y amarte, así tan simple
amarte enamorada.
mientras cae mi índice sobre tu espalda
untando calor a tus atados,
umbral del fino aliento que expulsa tu nariz.
Suavizo tu carne en un beso,
dibujando mareas y olas,
embates perfectos,
para sacar aquel músculo seductor de tu boca.
Te grito murmullo,
arpegio de los sopranos
cantos agotadores y funcionales
que despejan el calor.
Para involucrarme abatida
sobre tu esencia,
desenvolver tu ropa
y hurgar con tentaciones,
mi cuerpo al movimiento.
Coronar nuestro incidente,
con miradas sin desdichas,
esparcir el deseo
y soldarlo perfecto a nuestro verdadero amor.
Aliciente perverso
para cogerte desnudo en una cama
y amarte, así tan simple
amarte enamorada.