darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con un espasmo orgásmico
el dolor se vuelve vicio.
Se consumen los instantes repetitivos
de un cortometraje de miedo,
de un vacío que late en el fibroma de un minuto;
se intercambian los sueños de la paranoia.
La mansedumbre de los sabios en medio
de los imbéciles que se beben el ego,
las ganas de triturar una voluble existencia
en el contorno de un planeta efímero.
Cada vez somos más exigentes,
más objetivos,
no nos hartamos con la belleza,
la perfección es el arma de los imperfectos,
la utopía de lo antiestético,
la jauja de un amor inexistente.
Colgaré los meses del año en el ropero
de la angustia.
¡Santa locura! ¡Hermosa bipolaridad!
Mundo sin la heurística de la verdad,
el descubrimiento de un complejo de inferioridad.
Alma que celebra con su disfraz de mujer
el día de los indecentes,
el momento de la pasión y de la vesania.
Respiro los versos exiliados del poeta,
los rasgos de la musa,
el hedor de la inspiración
y la corrupción del futuro.
Cada célula regurgita las emociones
de una data inasible,
ésa que huyó como la arena en el oleaje
de tu saliva,
como la estrella que se aleja de su satélite,
como la placa tectónica de tu temperamento.
Recorres el infinito de la estratósfera,
cayendo del espacio con tus alas angeladas Lucifer.
¡No queda de otra, la belleza tiene que fenecer!
el dolor se vuelve vicio.
Se consumen los instantes repetitivos
de un cortometraje de miedo,
de un vacío que late en el fibroma de un minuto;
se intercambian los sueños de la paranoia.
La mansedumbre de los sabios en medio
de los imbéciles que se beben el ego,
las ganas de triturar una voluble existencia
en el contorno de un planeta efímero.
Cada vez somos más exigentes,
más objetivos,
no nos hartamos con la belleza,
la perfección es el arma de los imperfectos,
la utopía de lo antiestético,
la jauja de un amor inexistente.
Colgaré los meses del año en el ropero
de la angustia.
¡Santa locura! ¡Hermosa bipolaridad!
Mundo sin la heurística de la verdad,
el descubrimiento de un complejo de inferioridad.
Alma que celebra con su disfraz de mujer
el día de los indecentes,
el momento de la pasión y de la vesania.
Respiro los versos exiliados del poeta,
los rasgos de la musa,
el hedor de la inspiración
y la corrupción del futuro.
Cada célula regurgita las emociones
de una data inasible,
ésa que huyó como la arena en el oleaje
de tu saliva,
como la estrella que se aleja de su satélite,
como la placa tectónica de tu temperamento.
Recorres el infinito de la estratósfera,
cayendo del espacio con tus alas angeladas Lucifer.
¡No queda de otra, la belleza tiene que fenecer!