De adolescentes

Manolo Martínez

Poeta fiel al portal
Sucede que estoy contento cuando a mi lado sonríe

después de cebarme un mate y acurrucarse en mis brazos.


Me gusta que ella suspire cuando acaricio sus manos

y que en un beso encontremos un sentimiento profundo.


Poder mirarla de cerca, una flor roja obsequiarle,

contarle luego lo mucho que tengo para entregarle.


No nos preocupa el dinero ni nuestra ropa de diario,

nos conformamos con poco al no tener pretensiones.


Nos gusta pasar las tardes caminando por las calles

y en las noches estrelladas sentarnos en la vereda.


Tratamos de ser sinceros, también de ser confidentes,

y si estamos alejados, ser fieles a un juramento.


Sentimos que al estar juntos pasamos gratos momentos;

que el llanto que compartimos expresa nuestra alegría.


Conscientes de que la vida está llena de problemas,

los días vamos pasando poco a poco más unidos.


Sucede que compartimos nuestras penas y alegrías,

un sofá sin almohadones y unos cuantos cigarrillos.


Cuando beso sus mejillas, percibo un suave perfume

y cuando miro sus ojos, reflejo toda mi vida.


Yo siento al tenerla cerca una sensación hermosa:

mis noches no están vacías, mis sueños están con ella.


Sucede que nuestro mundo se formó con esperanzas

y al amor lo interpretamos mirando cosas sencillas.


Sabemos que somos pobres, que nuestro mundo es humilde,

por eso sólo buscamos vivir con nuestra simpleza.


La vida nos ha unido para poder comprendernos,

el tiempo nos dio el cariño para nunca separarnos.
 
Sucede que estoy contento cuando a mi lado sonríe

después de cebarme un mate y acurrucarse en mis brazos.


Me gusta que ella suspire cuando acaricio sus manos

y que en un beso encontremos un sentimiento profundo.


Poder mirarla de cerca, una flor roja obsequiarle,

contarle luego lo mucho que tengo para entregarle.


No nos preocupa el dinero ni nuestra ropa de diario,

nos conformamos con poco al no tener pretensiones.


Nos gusta pasar las tardes caminando por las calles

y en las noches estrelladas sentarnos en la vereda.


Tratamos de ser sinceros, también de ser confidentes,

y si estamos alejados, ser fieles a un juramento.


Sentimos que al estar juntos pasamos gratos momentos;

que el llanto que compartimos expresa nuestra alegría.


Conscientes de que la vida está llena de problemas,

los días vamos pasando poco a poco más unidos.


Sucede que compartimos nuestras penas y alegrías,

un sofá sin almohadones y unos cuantos cigarrillos.


Cuando beso sus mejillas, percibo un suave perfume

y cuando miro sus ojos, reflejo toda mi vida.


Yo siento al tenerla cerca una sensación hermosa:

mis noches no están vacías, mis sueños están con ella.


Sucede que nuestro mundo se formó con esperanzas

y al amor lo interpretamos mirando cosas sencillas.


Sabemos que somos pobres, que nuestro mundo es humilde,

por eso sólo buscamos vivir con nuestra simpleza.


La vida nos ha unido para poder comprendernos,

el tiempo nos dio el cariño para nunca separarnos.


Lo que nos compartes es muy hermoso. Caminar en paralelo y ser un mismo presente es el más preciado tesoro al que podreis optar.
Vivir lo sencillo si es bendecido se convierte en un privilegio en esta complicada vida progresista e inconformista.
Creo personalmente, que no es más rico el más tiene, sino aquel que menos necesita.
Sabes, hace poco leí algo que me impactó, respecto a la pobreza:

"Hay quienes son tan pobres, que tan solo tienen dinero"
Un gusto acompañarte en tu sincera declaración.
Alegre paz.
Vidal
 
Última edición:
Sucede que estoy contento cuando a mi lado sonríe

después de cebarme un mate y acurrucarse en mis brazos.


Me gusta que ella suspire cuando acaricio sus manos

y que en un beso encontremos un sentimiento profundo.


Poder mirarla de cerca, una flor roja obsequiarle,

contarle luego lo mucho que tengo para entregarle.


No nos preocupa el dinero ni nuestra ropa de diario,

nos conformamos con poco al no tener pretensiones.


Nos gusta pasar las tardes caminando por las calles

y en las noches estrelladas sentarnos en la vereda.


Tratamos de ser sinceros, también de ser confidentes,

y si estamos alejados, ser fieles a un juramento.


Sentimos que al estar juntos pasamos gratos momentos;

que el llanto que compartimos expresa nuestra alegría.


Conscientes de que la vida está llena de problemas,

los días vamos pasando poco a poco más unidos.


Sucede que compartimos nuestras penas y alegrías,

un sofá sin almohadones y unos cuantos cigarrillos.


Cuando beso sus mejillas, percibo un suave perfume

y cuando miro sus ojos, reflejo toda mi vida.


Yo siento al tenerla cerca una sensación hermosa:

mis noches no están vacías, mis sueños están con ella.


Sucede que nuestro mundo se formó con esperanzas

y al amor lo interpretamos mirando cosas sencillas.


Sabemos que somos pobres, que nuestro mundo es humilde,

por eso sólo buscamos vivir con nuestra simpleza.


La vida nos ha unido para poder comprendernos,

el tiempo nos dio el cariño para nunca separarnos.
Muy bello este poema que emana una romántica complicidad. Me ha encantado amigo Manolo. Un abrazo. Paco.
 
Cuando el amor es de verdad, las posesiones materiales pasan a un segundo plano,solo importa ver en la mirada del otro ese cariño profundo. ¡Hermoso poema! Un placer pasar por su bella poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Lo que nos compartes es muy hermoso. Caminar en paralelo y ser un mismo presente es el más preciado tesoro al que podreis optar.
Vivir lo sencillo si es bendecido se convierte en un privilegio en esta complicada vida progresista e inconformista.
Creo personalmente, que no es más rico el más tiene, sino aquel que menos necesita.
Sabes, hace poco leí algo que me impactó, respecto a la pobreza:

"Hay quienes son tan pobres, que tan solo tienen dinero"
Un gusto acompañarte en tu sincera declaración.
Alegre paz.
Vidal

Muchísimas gracias, mi estimado Vidal, por tan generoso y profundo comentario.

Amigo, te envío un gran abrazo.
 

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