Andreas
Poeta adicto al portal
Hiel
Ayer te amé en silencio
y en silencio te entregué
mi alma y todo mi cuerpo
para fundirme después.
Perdí mi esencia divina.
Extravié mi razón de ser.
Ya no sé qué es la savia
y la muerte sé quién es.
Mis pasos deambulan
errados en el bosquejo
de tu rostro que aparece
entre mis sueños despierto.
Un latir que mortecino
me agota y luego reanima
me lapida a cada instante
para luego darme vida.
Ayer te amé en silencio
y en silencio te entregué
mi alma y todo mi cuerpo
para fundirme después.
Perdí mi esencia divina.
Extravié mi razón de ser.
Ya no sé qué es la savia
y la muerte sé quién es.
Mis pasos deambulan
errados en el bosquejo
de tu rostro que aparece
entre mis sueños despierto.
Un latir que mortecino
me agota y luego reanima
me lapida a cada instante
para luego darme vida.