De arena y sal

DIEGO

Poeta adicto al portal
Las gotitas caían de tus manos (artesanas).
Resbalaban fatuas y encendían sonrisas caramelo
que pergeñaban sórdidas caricias acendradas
trepando desde el alma hasta mi cuello

Arenas de los tiempos de las nieves.
Cansinos recorridos repetidos sobre el hombro
desprovisto de sedas y vergüenzas,
ávido de ternuras indecentes.

Pasaban como un sol las caracolas
retumbando los mares en su centro
dejando la canción entre las olas,
y la espuma en medio de mi pecho.

Melancolía marina del estío.
Retrotrae mi miedo hasta tus piernas
saladas, largas y dispuestas siempre
a caminar pendientes de mis huellas.

Es cierto, ya no estás.
Pero esta tarde en que pinta el recuerdo azul marino,
las nubes son obras de tus manos
y la escollera el cimiento de tus bríos.

Amantes, sí.
Fuimos acostumbrando la gimnasia
a la pasión que hoy prospera en otros cuerpos
y derrama gota a gota la experiencia
a otras bocas que concluyen su alimento.
 
Última edición:
Así es Francisco, cada tanto rescatamos recuerdos eternos.
Gracias por tu valoración y tu paso, como de costumbre.

Un abrazo,
Diego.
 
Las gotitas caían de tus manos (artesanas).
Resbalaban fatuas y encendían sonrisas caramelo
que pergeñaban sórdidas caricias acendradas
trepando desde el alma hasta mi cuello

Arenas de los tiempos de las nieves.
Cansinos recorridos repetidos sobre el hombro
desprovisto de sedas y vergüenzas,
ávido de ternuras indecentes.

Pasaban como un sol las caracolas
retumbando los mares en su centro
dejando la canción entre las olas,
y la espuma en medio de mi pecho.

Melancolía marina del estío.
Retrotrae mi miedo hasta tus piernas
saladas, largas y dispuestas siempre
a caminar pendientes de mis huellas.

Es cierto, ya no estás.
Pero esta tarde en que pinta el recuerdo azul marino,
las nubes son obras de tus manos
y la escollera el cimiento de tus bríos.

Amantes, sí.
Fuimos acostumbrando la gimnasia
a la pasión que hoy prospera en otros cuerpos
y derrama gota a gota la experiencia
a otras bocas que concluyen su alimento.


Una creación muy bien lograda.

Luis María Murillo Sarmiento
http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de críticas y comentarios)
http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)
http://twitter.com/LuisMMurillo
 
Las gotitas caían de tus manos (artesanas).
Resbalaban fatuas y encendían sonrisas caramelo
que pergeñaban sórdidas caricias acendradas
trepando desde el alma hasta mi cuello

Arenas de los tiempos de las nieves.
Cansinos recorridos repetidos sobre el hombro
desprovisto de sedas y vergüenzas,
ávido de ternuras indecentes.

Pasaban como un sol las caracolas
retumbando los mares en su centro
dejando la canción entre las olas,
y la espuma en medio de mi pecho.

Melancolía marina del estío.
Retrotrae mi miedo hasta tus piernas
saladas, largas y dispuestas siempre
a caminar pendientes de mis huellas.

Es cierto, ya no estás.
Pero esta tarde en que pinta el recuerdo azul marino,
las nubes son obras de tus manos
y la escollera el cimiento de tus bríos.

Amantes, sí.
Fuimos acostumbrando la gimnasia
a la pasión que hoy prospera en otros cuerpos
y derrama gota a gota la experiencia
a otras bocas que concluyen su alimento.



Te aplaudo.
tus versos son impresionantemente bellos, recuerdos tan lindos, tan suaves, tan llenos de amor. No esta hoy pero cuan presente vive su ternura en tu memoria.
Estrellitas.
Abracitos.
Ana
 
Agradezco tu suave paso por estas aguas cisne, es una alegría encontrarte.

Beso,
Diego.
 
Es excelente, de lo mejor que he leído ultimamente, te felicito poeta!!!

Saludos desde mi Rosario Natal.

Brujo
 
Erik, es una alegría encontrarte por aquí y un honor grande el que me dispensas con tal devolución.

Un gran abrazo,
Diego.
 
Las gotitas caían de tus manos (artesanas).
Resbalaban fatuas y encendían sonrisas caramelo
que pergeñaban sórdidas caricias acendradas
trepando desde el alma hasta mi cuello

Arenas de los tiempos de las nieves.
Cansinos recorridos repetidos sobre el hombro
desprovisto de sedas y vergüenzas,
ávido de ternuras indecentes.

Pasaban como un sol las caracolas
retumbando los mares en su centro
dejando la canción entre las olas,
y la espuma en medio de mi pecho.

Melancolía marina del estío.
Retrotrae mi miedo hasta tus piernas
saladas, largas y dispuestas siempre
a caminar pendientes de mis huellas.

Es cierto, ya no estás.
Pero esta tarde en que pinta el recuerdo azul marino,
las nubes son obras de tus manos
y la escollera el cimiento de tus bríos.

Amantes, sí.
Fuimos acostumbrando la gimnasia
a la pasión que hoy prospera en otros cuerpos
y derrama gota a gota la experiencia
a otras bocas que concluyen su alimento.


En prosa como en verso se aprecian los quilates de tu pluma. Mi admiración.

Luis María Murillo Sarmiento

http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de crítica y comentarios)
http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)
http://twitter.com/LuisMMurillo
 
Agradezco infinitamente (como de costumbre), tu paso y tu devolución amigo Luis.
Es un honor.

Abrazos,
Diego.
 
Gracias Ro, como siempre y a pesar del tiempo, sigues ejercitando tu gimnasia desde el anonimato, pero aún así, serás eternamente bienvenida.

Besos
 
Las gotitas caían de tus manos (artesanas).
Resbalaban fatuas y encendían sonrisas caramelo
que pergeñaban sórdidas caricias acendradas
trepando desde el alma hasta mi cuello

Arenas de los tiempos de las nieves.
Cansinos recorridos repetidos sobre el hombro
desprovisto de sedas y vergüenzas,
ávido de ternuras indecentes.

Pasaban como un sol las caracolas
retumbando los mares en su centro
dejando la canción entre las olas,
y la espuma en medio de mi pecho.

Melancolía marina del estío.
Retrotrae mi miedo hasta tus piernas
saladas, largas y dispuestas siempre
a caminar pendientes de mis huellas.

Es cierto, ya no estás.
Pero esta tarde en que pinta el recuerdo azul marino,
las nubes son obras de tus manos
y la escollera el cimiento de tus bríos.

Amantes, sí.
Fuimos acostumbrando la gimnasia
a la pasión que hoy prospera en otros cuerpos
y derrama gota a gota la experiencia
a otras bocas que concluyen su alimento.
Hoy todo es una quimera -versos finales- mas cuando se comprende
que la entrega amorosa ha dejado temblores de ese haber sido que
no se ha podido concluir. excelente melancolia retenida.
saludos amables de luzyabsenta
 
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