Un hombre cada domingo al colmado va,
en el un poco de arroz llega a comprar,
sus ahorros no son suficientes para mucho más.
A su salida se encuentra cada vez a una mujer,
de piel bronceada por el sol tomado al trabajar,
de dentadura blanca como una perla sacada del mar,
de cabello liso y tan largo como para cubrir su bello espaldar,
de piel suave como la brisa del mar,
de ojos oscuros como la noche en la intimidad.
Asombrado por su belleza que nunca deja de admirar,
una rosa siempre le ha de comprar.
Dando media vuelta con su rosa ya en la tarde a su casa va,
y sobre un lastimado jarrón la ha de colocar,
para comenzar a apreciar lo que dejo atrás.
Ya agotado sentado en un viejo sofá,
esperando ver caer cada pétalo,
pétalos que por siete días verá caer,
para luego a ella volver.
De camino al colmado deseándola abrasar,
para tan solo la ternura de sus labios poder probar.
Un domingo la mujer le pregunta,
porque arroz y flores siempre has de comprar,
el hombre mirándola fijamente a los ojos
y maravillado por su belleza,
compro arroz para sostenerme,
y flores para alimentar el deseo de un pobre corazón!
en el un poco de arroz llega a comprar,
sus ahorros no son suficientes para mucho más.
A su salida se encuentra cada vez a una mujer,
de piel bronceada por el sol tomado al trabajar,
de dentadura blanca como una perla sacada del mar,
de cabello liso y tan largo como para cubrir su bello espaldar,
de piel suave como la brisa del mar,
de ojos oscuros como la noche en la intimidad.
Asombrado por su belleza que nunca deja de admirar,
una rosa siempre le ha de comprar.
Dando media vuelta con su rosa ya en la tarde a su casa va,
y sobre un lastimado jarrón la ha de colocar,
para comenzar a apreciar lo que dejo atrás.
Ya agotado sentado en un viejo sofá,
esperando ver caer cada pétalo,
pétalos que por siete días verá caer,
para luego a ella volver.
De camino al colmado deseándola abrasar,
para tan solo la ternura de sus labios poder probar.
Un domingo la mujer le pregunta,
porque arroz y flores siempre has de comprar,
el hombre mirándola fijamente a los ojos
y maravillado por su belleza,
compro arroz para sostenerme,
y flores para alimentar el deseo de un pobre corazón!