Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
La voz en las
esquinas del tiempo,
perdido entre las
mariposas negras,
de bocas como
campanas rojas,
destino que
las horas pulsan.
Mi vida pudo ser
la fábula de las
nuevas fábulas y
el cuerpo de la risa
que surge del aire
sembrando semillas
de ilusiones.
En mi existencia
el odiar
tuvo una ventana,
vidrio equivocado,
transparente, defectuoso,
canción contraria
a la naturaleza y
al alma en su
armonía que la cubre,
razón de las
campanas para tañer.
Al final de la tarde,
el cielo se obscureció
se formó la tormenta,
en la penumbra,
tímidamente,
titilaron las
primeras luces
alumbrando al moribundo
de cara al viento frío.
esquinas del tiempo,
perdido entre las
mariposas negras,
de bocas como
campanas rojas,
destino que
las horas pulsan.
Mi vida pudo ser
la fábula de las
nuevas fábulas y
el cuerpo de la risa
que surge del aire
sembrando semillas
de ilusiones.
En mi existencia
el odiar
tuvo una ventana,
vidrio equivocado,
transparente, defectuoso,
canción contraria
a la naturaleza y
al alma en su
armonía que la cubre,
razón de las
campanas para tañer.
Al final de la tarde,
el cielo se obscureció
se formó la tormenta,
en la penumbra,
tímidamente,
titilaron las
primeras luces
alumbrando al moribundo
de cara al viento frío.
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