coral
Una dama muy querida en esta casa.
Treinta años hace ya...
y me parece mentira.
Cuando el día en que naciste,
me pareció más grande la luna
y en el vientre de tu madre
te movías con angustia,
queriendo arrancarle al cielo,
tu alma de niña pura
¡ y como al salir al mundo,
admiré tu delicada hermosura!
Tus manitas rosaditas y en tus labios
como dos gotas de fuego...
Y en tu pequeña cabecita... Sólo un mechón de cabello,
cada dedito besé, queriendo estrecharte en mi pecho,
para que nadie pudiera rozarte con otro aliento.
Hago una interpelación... me están llorando los ojos,
por traer este recuerdo.
Cuanta emoción en aquel día...
Para ti... Serán los treinta, para mí...
Hace sólo un momento
en que Dios me regaló un angelito del cielo.
¡Hoy te quisiera tener! ...
Como aquel día en mi pecho...
Para que nadie te dañe
rozándote con otro aliento.
¡Cómo te amo mi niña!
a Dios le vivo pidiendo,
para que te amen tan bien
como yo te estoy queriendo
y te olvides del pasado
volviendo a renacer de nuevo,
con una nueva esperanza
que pare tu sufrimiento
y no te preocupes mi amor,
que desde el cielo alguien te está protegiendo,
aquel que me diera el don para arrullarte aquí en mi pecho.
Que mi Señor te bendiga a partir de este momento.
Te amo desde el primer día y te amaré hasta el fin de mi tiempo
Carmen Prudencia. * coral *
( Gracias a mi amiga Anita clavero por regalarme el primer verso pra mi inspiración en los cumpleaños de mi hija Diana Gisella hermana de Salma)