Gilmar Antonio
Poeta recién llegado
Se arrancaban de mi
de mis manitos que no pegan
de mis ojos que no engañan
de mi corazón con pena
Espantaba multitudes
con mis brazos que no vuelan
con mis rasgos que no asustan
con mis labios que no queman
Mi cuerpecito yacía raído
ya comenzaban las pedradas
me dolían las de extraños
me mutilaban las de gente amada.
de mis manitos que no pegan
de mis ojos que no engañan
de mi corazón con pena
Espantaba multitudes
con mis brazos que no vuelan
con mis rasgos que no asustan
con mis labios que no queman
Mi cuerpecito yacía raído
ya comenzaban las pedradas
me dolían las de extraños
me mutilaban las de gente amada.
Última edición por un moderador: