Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
De la mano,
la avenida siempre suya,
envueltos en sol,
anhelando lluvia,
dos enamorados
dibujan la tarde
en sus miradas gemelas,
no se sueltan,
si se paran
en un stop
forzoso o voluntario,
se ríen cómplices
en los escaparates
y hablan cositas
muy grandes
en el lenguaje
de los besos,
los dos tenían sueños
por separado
antes de conocerse,
ahora solo uno
guía sus pasos
por estas calles amables.
la avenida siempre suya,
envueltos en sol,
anhelando lluvia,
dos enamorados
dibujan la tarde
en sus miradas gemelas,
no se sueltan,
si se paran
en un stop
forzoso o voluntario,
se ríen cómplices
en los escaparates
y hablan cositas
muy grandes
en el lenguaje
de los besos,
los dos tenían sueños
por separado
antes de conocerse,
ahora solo uno
guía sus pasos
por estas calles amables.