Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Tú y sólo tú
hacen de mi tortura una esperanza
tentadora de mujer desnuda en mí
lecho loco de ganas por ti junto a
la agonía de mis labios sangrientos.
Reflejos de pasiones contenidas en
grito de éxtasis y desesperanzas
mañaneras entrelazadas por manos
temblorosas llenas de placer y quietud
después de arar tu vientre
Cuerpos tan unidos como horizontes
y tan lejanos como el cielo y el mar
tan ardorosos como fragua y yunque
fundidos como arena y frío mar y
como el metal cuando te hago mía.
No hay manera de tenerte y dejarte
olvidarte y no quererte
amarte y no amarte
porque eres tú y sólo tú
la agonía de este encierro.
Sábanas y piel, vientres temblorosos
de dos que se torturan con caricias locas
de uñas enterradas, piel descarnada
gritos, placeres pero somos cuerpos unidos
como horizonte y lejano como cielo y mar.
hacen de mi tortura una esperanza
tentadora de mujer desnuda en mí
lecho loco de ganas por ti junto a
la agonía de mis labios sangrientos.
Reflejos de pasiones contenidas en
grito de éxtasis y desesperanzas
mañaneras entrelazadas por manos
temblorosas llenas de placer y quietud
después de arar tu vientre
Cuerpos tan unidos como horizontes
y tan lejanos como el cielo y el mar
tan ardorosos como fragua y yunque
fundidos como arena y frío mar y
como el metal cuando te hago mía.
No hay manera de tenerte y dejarte
olvidarte y no quererte
amarte y no amarte
porque eres tú y sólo tú
la agonía de este encierro.
Sábanas y piel, vientres temblorosos
de dos que se torturan con caricias locas
de uñas enterradas, piel descarnada
gritos, placeres pero somos cuerpos unidos
como horizonte y lejano como cielo y mar.