Mari_n.n
Poeta recién llegado
Primero por ti que decidi vivir
Vivir en tus sombras fingiendo que es vivir,
Luchando siempre detrás de ti,
Procurando ver si un dia volteabas y veias,
No,
Si volteabas y decías,
Alguna palabra expresando gratitud,
Que te arrodillaras y me besaras los pies,
Que me recostaras a una hamaca y me abanicaras,
Diciendo gracias hermana,
Pero yo no era nada
Y mucho menos tu hermana,
Aunque nuestra sangre asi lo dictaba,
No soy hermana egoísta
Y jamás pediría nada de lo anterior
Que mi mayor satisfacción
Es ver al Príncipe en plena coronación,
Sabiendo ambos nuestros legados
Un Rey corrupto y lleno de ambicion
Que de juegos a sobrado la vida de los aldeanos
Atacando a un extranjero por mi enamoramiento
Rey celoso y lleno de odio
Que a su gemela sirvienta a de hacer infeliz
Por un error de nuestra madre al parir,
Que por un minuto heredero te nombraron,
Que por un minuto como sirvienta me llevaron,
Atacando, atacando, una guerra has declarado
Por el amor de la mujer de mi amado
Antorchas y arcos rodearon el palacio
Las puertas retumbaron
Las ventanas se quebraron
Y la servidumbre a escapado
Escaparon los ministros y los oficiales al mando
Escaparon las doncellas y las nobles duquesas
Quedando el Rey y su Sirvienta,
Sirvienta que al Rey salvaría,
incluso luego de haberla obligado matar,
Al amor de su vida,
Salvaría el protagonista de ese amor fraternal
Que durante los años de mandato
Los superiores intentaron separar,
Corto su cabello idéntico al de su similar
Se vistió con sus ropajes y su corona a de robar
Dejando al rey vestido de plebeyo
Del plebello que fue sirvienta del brujo,
Del brujo de la maldad.
Las campanas sonaran
Todos los días a las tres en el mismo lugar
Sonaran las campanadas del final
El final del brujo de la maldad
Que la guillotina logro cobrar
Y aun comentan por la ciudad
Las visitas de ese lugar
Siempre en el mismo lugar,
Y al mismo sonar
La imagen del único plebeyo que lloro
Y que aun sigue llorando
La perdida de su hermana la sirvienta
Pero ninguna sirvienta a muerto
Solo aquella persona que llevaba la corona puesta