yessuangel
Poeta recién llegado
Del pasado una flor
de pétalos pétreos y olvidados.
Huelen a humedad, de puro capricho,
sin embargo.
Hubo caricias plateadas
en los musgos de un bosque de barro.
Y nada ha crecido.
Allí los cuervos cantan soledades
sobre ramas de árboles sin hojas..
Y siempre es noche,
siempre..
Sol.. Sol solo en sueños.
Risas en la brumas apretadas
en un golpe al pecho.
Copa de la cual no bebo
por ser jugos agrios.
Preferible es tener las manos paspadas,
lo elijo a suavisarlas
en la alucinación de mi credulidad
de idiota humano.
No quiero ya escuchar la carcajada cínica
del morbo de la vida.
Mi pasado es un sinsentido
en mi presente.
Exibo la mordáz huella de mis cicatrices
y la amputación de tu rostro en mi pecho.
La pena motora
que me sucede a cada paso que arrastro.
¿Te celas en lucha con la dama
que me empuja a ser amante
en mi muerte?
¿Envidias la angustiosa horca
de la que pendo en languidez profunda?
Tal vez supiste ser el filo
que por fin cercenó mi cabeza
de recuerdos caducos en esta jornada.
Por fin en el cielo sin horizontes
fije la mirada.
Tal vez hayas sido alguien mas que olvidar
en esta hora triste.
Pero aun no sé a que viniste,
sí a qué hora te irás
y éra este el momento.
La maréa te lleva y te devuelve.
Tu playa es océano o desierto en mi alma
según se antoje a tus reflujos de luna.
Yo me siento en tus límites y te observo
sin medir cuánta es la distancia.
No me moveré, ya,
de la puntilla de tus orillas nunca.
Así me ahogue o muera de sed,
no importa el final,
estoy condenadamente resignado
a tu destierro.
Tan pronto llegue un perfume fúnebre
será mi alivio.
Hiedes a mi angustia hoy,
no a mis alegrías de mas atrás.
Tal vez algún paisaje
de mi paraíso alcanzado nunca,
emerja de por ahí otra vez
durante el fulgurar de unos ojitos café.
O chocolate, como los tuyos,
y una manito blanca
se extienda a obsequiarme una limozna,
pero sería un milagro.
Quisiera ver una ocación mas de luces
de las que mis cristalinos, ya opacos,
escapan ciegos de soñar.
Lo he visto desde mi onírico refugio
en la sarcástica sonrisa
de la mismísima utopía.
No depende de mi,
ya no camino, lo sabes.
Me viste tendido en la arena,
como ahora,
a espera de ser cubierto
porque detesto el frío.
Con los labios secos y un gesto sin sed.
Sospeché de ti el sol
entre las nubes grises y enruladas.
La tormenta aún no cede,
cuando un soplo de tu amor bastaría
para humedecerme la boca.
Arrancarte yo de tu raíz jamás.
Siempre fui un iluso
y compré espejos de plástico
de todos los colores y tamaños.
Tal como todo niño, en su barcaza
de papel de periódico,
inconciente haría.
En busca tal vez de la emoción
que abanique en fuelle su pecho
y energico palpite.
Pero envejecí y no hay retorno
porque no veo atrás,
ni modo de cambiar lo hecho.
*******yessuangel*