Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Gracia por esta noche,
el volcán de fuego que quema tu alma
lo apagaste en mi remanso de suaves aguas,
cual mar embravecido contenta
su furia golpeando el agreste acantilado.
Tus besos como hierro encarnecido
los rociabas en mi boca, hasta estremecer
cada rincón de mi ser.
Pero te vas cual ave pasajera
para no detener tú vuelo,
en esta loca carrera por encontrar
lo deseado más halla del horizonte.
Dejando a este cansado corazón
de amar y no ser amado
de esperar a quien jamás tocara
la puerta.
el volcán de fuego que quema tu alma
lo apagaste en mi remanso de suaves aguas,
cual mar embravecido contenta
su furia golpeando el agreste acantilado.
Tus besos como hierro encarnecido
los rociabas en mi boca, hasta estremecer
cada rincón de mi ser.
Pero te vas cual ave pasajera
para no detener tú vuelo,
en esta loca carrera por encontrar
lo deseado más halla del horizonte.
Dejando a este cansado corazón
de amar y no ser amado
de esperar a quien jamás tocara
la puerta.