¿Habráse ido para siempre
su perfecto ombligo
y su cintura ubérrima?, que
expiaban con un verso en
conserva la fruta de mi conciencia.
Y despertaban mis sueños llenos
de un alimento arzobispal,
y respiraban mis manos
el ayo sofá de sus mejillas
de dinástica dulzura;
planchando el ajuar de mis tristezas.
Se quiebran mis costillas
en el reloj de un presentimiento
cansado de tener pausas.
El deber musical de
sumar a la crisis mis guitarras.
Qué tejida y arácnida
tristeza revientan como
mar agitado en esta sala,
la espuma fatal de las paredes
pintadas de ausencia.
Inevitable musa que se acaba;
dormido en una taberna,
con la borrachera a cuestas
y lavando el corazón donde estoy sentado.
He acordado con Dios pues,
en darme un encuentro absoluto
por las puertas que abren
su miseria. El volumen de su voz
por la nariz
que sangra de no tener calma,
las manos en guardia;
mientras ella practica sus insultos
y mi dolor aterriza en su falda.
[FONT="]y mi dolor aterriza en su falda.
su perfecto ombligo
y su cintura ubérrima?, que
expiaban con un verso en
conserva la fruta de mi conciencia.
Y despertaban mis sueños llenos
de un alimento arzobispal,
y respiraban mis manos
el ayo sofá de sus mejillas
de dinástica dulzura;
planchando el ajuar de mis tristezas.
Se quiebran mis costillas
en el reloj de un presentimiento
cansado de tener pausas.
El deber musical de
sumar a la crisis mis guitarras.
Qué tejida y arácnida
tristeza revientan como
mar agitado en esta sala,
la espuma fatal de las paredes
pintadas de ausencia.
Inevitable musa que se acaba;
dormido en una taberna,
con la borrachera a cuestas
y lavando el corazón donde estoy sentado.
He acordado con Dios pues,
en darme un encuentro absoluto
por las puertas que abren
su miseria. El volumen de su voz
por la nariz
que sangra de no tener calma,
las manos en guardia;
mientras ella practica sus insultos
y mi dolor aterriza en su falda.
[FONT="]y mi dolor aterriza en su falda.