rudyvaldenegro
Poeta recién llegado
¿Has oído hablar de un paraíso perdido,
Un sitio ideal llamado Edén donde Adán y Eva
Se reconocieron el uno al otro por primera vez?
Miraron con pudor sus desnudos cuerpos,
Se cubrieron con hojas y después se hicieron el amor.
Pudimos nosotros haber permanecido encantados
Como ese primer hombre y esa primera mujer,
Fuertes y ágiles recién creados para amar
Si nuestros sueños hubieran coincidido.
Podríamos haber recorrido la exuberante tierra
De sol a sol hasta hacernos sedentarios,
A orillas de un buen río,
Y aún mordiendo el fruto prohibido
Del árbol del conocimiento, del bien y del mal,
Aún siendo expulsados de nuestro jardín
Por la inocencia de nuestra tentación primitiva,
Hubiéramos sobrevivido al éxodo y a la adversidad
De las tempestades y al más cruento de los castigos,
Podríamos haber vencido bestias ávidas de hambre,
Soportados fríos como lanzas, lluvias de fuego,
Rayos de violenta furia desde todos los cielos.
Pese a todo, hubiésemos dado con un refugio a tiempo,
Morada cubierta por árboles y fabulosas madreselvas
Hubiéramos cosechado la siembra de nuestro germen,
Y al fuego de nuestra hoguera, dado a luz tu vientre
Entre desgarros a razas robustas y a heroicas naciones.
Un génesis divino alumbrará nuestros caminos,
El encanto de un recuerdo en un trasfondo soterrado
Lo que soñamos, a veces, ser, y lo que fuimos en verdad.
Te marches hacia donde vayas, me aleje hacia donde camine
Serás siempre mi más pura flor entre los jardines más bellos,
El amor sin olvido de una era dolorosamente humana.
Un jardín encendido contendrá los momentos
Donde en tu boca cerrada recibieras mi beso
Como un capullo, que tus labios hicieron florecer
Tornando el rubor la luz de tus suaves mejillas.
Puedo sentir en mis venas al primer hombre que amó.
Puedo reconocer en tu mirada a la primera mujer que pecó,
Pudimos haber envejecido juntos bajo las estrellas
Y despertado aún más vigorosos con el sol de las auroras.
Podríamos haber iniciado el día recortando esas flores
Con tinte azul que nos gustaba surtir en primavera,
Pero todo lo que unimos se deshojó en nuestras manos,
Los anhelos fueron agua en nuestros dedos,
Y sin embargo, fue esplendoroso reunirnos, a media luz
En aquel lugar, a la hora donde el amor todo lo dispuso.
Sabía que el tiempo se detendría cuando tocara tus manos
Y un miedo visceral me presagió una angustia que vendría.
Siempre una serpiente inoculó su veneno en mis sesos
En los mejores momentos construidos minuto a minuto.
Fue hermoso amarte de principio a fin, amada azul,
Y aún después del tiempo no me canso de volverte a revivir.
No pudo ser mejor andar nuestro camino sin un final.
Tormentas de arena y nieve dividieron nuestras sendas.
En vano busco en mi garganta las palabras para decirte adiós.
La misma naturaleza que nos separó no fue menos sabia
Que aquella que un día nos juntó en un reino que perdimos
Sólo porque nuestros sueños nunca llegaron a acuerdos
Como lo consiguieron nuestros cuerpos casi sin hablar.
Un sitio ideal llamado Edén donde Adán y Eva
Se reconocieron el uno al otro por primera vez?
Miraron con pudor sus desnudos cuerpos,
Se cubrieron con hojas y después se hicieron el amor.
Pudimos nosotros haber permanecido encantados
Como ese primer hombre y esa primera mujer,
Fuertes y ágiles recién creados para amar
Si nuestros sueños hubieran coincidido.
Podríamos haber recorrido la exuberante tierra
De sol a sol hasta hacernos sedentarios,
A orillas de un buen río,
Y aún mordiendo el fruto prohibido
Del árbol del conocimiento, del bien y del mal,
Aún siendo expulsados de nuestro jardín
Por la inocencia de nuestra tentación primitiva,
Hubiéramos sobrevivido al éxodo y a la adversidad
De las tempestades y al más cruento de los castigos,
Podríamos haber vencido bestias ávidas de hambre,
Soportados fríos como lanzas, lluvias de fuego,
Rayos de violenta furia desde todos los cielos.
Pese a todo, hubiésemos dado con un refugio a tiempo,
Morada cubierta por árboles y fabulosas madreselvas
Hubiéramos cosechado la siembra de nuestro germen,
Y al fuego de nuestra hoguera, dado a luz tu vientre
Entre desgarros a razas robustas y a heroicas naciones.
Un génesis divino alumbrará nuestros caminos,
El encanto de un recuerdo en un trasfondo soterrado
Lo que soñamos, a veces, ser, y lo que fuimos en verdad.
Te marches hacia donde vayas, me aleje hacia donde camine
Serás siempre mi más pura flor entre los jardines más bellos,
El amor sin olvido de una era dolorosamente humana.
Un jardín encendido contendrá los momentos
Donde en tu boca cerrada recibieras mi beso
Como un capullo, que tus labios hicieron florecer
Tornando el rubor la luz de tus suaves mejillas.
Puedo sentir en mis venas al primer hombre que amó.
Puedo reconocer en tu mirada a la primera mujer que pecó,
Pudimos haber envejecido juntos bajo las estrellas
Y despertado aún más vigorosos con el sol de las auroras.
Podríamos haber iniciado el día recortando esas flores
Con tinte azul que nos gustaba surtir en primavera,
Pero todo lo que unimos se deshojó en nuestras manos,
Los anhelos fueron agua en nuestros dedos,
Y sin embargo, fue esplendoroso reunirnos, a media luz
En aquel lugar, a la hora donde el amor todo lo dispuso.
Sabía que el tiempo se detendría cuando tocara tus manos
Y un miedo visceral me presagió una angustia que vendría.
Siempre una serpiente inoculó su veneno en mis sesos
En los mejores momentos construidos minuto a minuto.
Fue hermoso amarte de principio a fin, amada azul,
Y aún después del tiempo no me canso de volverte a revivir.
No pudo ser mejor andar nuestro camino sin un final.
Tormentas de arena y nieve dividieron nuestras sendas.
En vano busco en mi garganta las palabras para decirte adiós.
La misma naturaleza que nos separó no fue menos sabia
Que aquella que un día nos juntó en un reino que perdimos
Sólo porque nuestros sueños nunca llegaron a acuerdos
Como lo consiguieron nuestros cuerpos casi sin hablar.
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