Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Nubes desgarradoras cubrieron
de olvido -antesala de la muerte-
la biblioteca alejandrina.
Asesinada la luz, una costra oscura
se expandió por los siglos
diezmando los campos y la vida toda.
Hubo que empezar de nuevo;
mas sin referencias, un dios nefando
-a pesar de estar muerto-
volvió a tomar las riendas.
Ocurrió que la amabilidad del vuelo
fue expulsada del paraíso
y el sueño se trocó en pesadilla
de vertiginosa caída sin fin.
Los paisajes se marchitaron
Y un veneno ácido brotó de la piel
de los hombres. ¡De nuevo,
las ratas obtendrían su recompensa!
de olvido -antesala de la muerte-
la biblioteca alejandrina.
Asesinada la luz, una costra oscura
se expandió por los siglos
diezmando los campos y la vida toda.
Hubo que empezar de nuevo;
mas sin referencias, un dios nefando
-a pesar de estar muerto-
volvió a tomar las riendas.
Ocurrió que la amabilidad del vuelo
fue expulsada del paraíso
y el sueño se trocó en pesadilla
de vertiginosa caída sin fin.
Los paisajes se marchitaron
Y un veneno ácido brotó de la piel
de los hombres. ¡De nuevo,
las ratas obtendrían su recompensa!