Marc Antoine
Poeta recién llegado
La carretera estaba despejada así como el cielo del atardecer, era curiosa mi situación, pues a pesar de estar con mí familia iba con ella, el sueño más bello que he tenido jamás. De largo viaje íbamos y cuando pesaron las horas se acercó a mí y disimuladamente coloco su cabeza en mi hombro, recostó su brazo en mi pierna y echó a descansar. Mi cuerpo estaba tenso y mis ojos muy nerviosos, no sabía si acariciarla o no tocarla. Ya en el destino, de noche y con sereno, caminábamos con las maletas a la habitación, me dijo buenas noches y se encerró. Por la mañana regresaba de por unos vegetales y su ausencia me confundió.
–A donde se fue.
Pregunte a todos, y con respuesta unísona.
-No lo sé.
Contestaron. Salí y vi una camioneta blanca, un poco sucia pero lujosa. Estaba ella allí, abrazada de un hombre, yo vi. Me acerque y me sonrió, mientras me decía: “Gracias por invitarme, pero él si vino por mi…
pd. Preciado lector, le presento mi primer intento de relato/cuento. Estoy abierto y deseoso de retroalimentación. Luz y paz.
–A donde se fue.
Pregunte a todos, y con respuesta unísona.
-No lo sé.
Contestaron. Salí y vi una camioneta blanca, un poco sucia pero lujosa. Estaba ella allí, abrazada de un hombre, yo vi. Me acerque y me sonrió, mientras me decía: “Gracias por invitarme, pero él si vino por mi…
pd. Preciado lector, le presento mi primer intento de relato/cuento. Estoy abierto y deseoso de retroalimentación. Luz y paz.
Última edición: