Ella existía en las grises paredes,
viejas, sin encalar.
Temprano se dibujaba sonrisas, y débil
escuchaba las mentiras dulces, mejores de su boca.
Eran mentiras antiguas
y retumbaban
en las paredes
de los callejones del barrio,
exigían fría luz y morían al poco
perdidas en las nubes hediondas
de la civilizada muerte.
Sus mentiras hacían nacer
pastos y verdes manos
jalando el viento de su rostro,
hacían cicatrizar pobres palabras
que ni siquiera tuvieron valor de ser dichas,
palabras que fueron un vacio eterno
entre el suave roce
de pincel y tela deshilachada,
de piel con piel,
de pared rota mirando el cielo azul
de un mundo reducido y ordinario,
de suaves y cobardes ojos
vendiendo miradas silenciosas,
palpitantes de deseo.
Pero una noche esos ojos,
esa mirada,
y esa escarchada voz de luna y triste álamo,
de calle gastada
y podridos segundos (lentos como siglos)
la liberaron de su oscuro astro ensartado,
en el juego de hilos rotos
en un laberinto de almas
con un beso de cuchillo oxidado
y aliento de disculpa,
y gélida,
nocturna,
mágica y antigua como él mismo,
historia
seguramente
creada de mentiras.
viejas, sin encalar.
Temprano se dibujaba sonrisas, y débil
escuchaba las mentiras dulces, mejores de su boca.
Eran mentiras antiguas
y retumbaban
en las paredes
de los callejones del barrio,
exigían fría luz y morían al poco
perdidas en las nubes hediondas
de la civilizada muerte.
Sus mentiras hacían nacer
pastos y verdes manos
jalando el viento de su rostro,
hacían cicatrizar pobres palabras
que ni siquiera tuvieron valor de ser dichas,
palabras que fueron un vacio eterno
entre el suave roce
de pincel y tela deshilachada,
de piel con piel,
de pared rota mirando el cielo azul
de un mundo reducido y ordinario,
de suaves y cobardes ojos
vendiendo miradas silenciosas,
palpitantes de deseo.
Pero una noche esos ojos,
esa mirada,
y esa escarchada voz de luna y triste álamo,
de calle gastada
y podridos segundos (lentos como siglos)
la liberaron de su oscuro astro ensartado,
en el juego de hilos rotos
en un laberinto de almas
con un beso de cuchillo oxidado
y aliento de disculpa,
y gélida,
nocturna,
mágica y antigua como él mismo,
historia
seguramente
creada de mentiras.