Cris Cam
Poeta adicto al portal
De puntos y líneas
¿En que momento el estatismo del punto se transforma en la dinámica de la línea? Rosa Buk
A Gala
1.
Un punto en medio de la mirada,
que parte en vectores dinámicos,
los tensores de los puentes.
Esa mirada quieta
que arranca los trompos de mi vértigo,
en el sonido de cuerdas sin mis yemas.
Una matriz de inercia
pesada como la lejanía de tus labios,
ignorancia del sabor de tu lengua.
(Aumento el ángulo azimutal de mis ojos
para no ver las ondulaciones de tu lápiz,
rozando, con mis omóplatos de cuervo herido,
a la Venus Tolkien que sonríe mi torpeza,
pretendiendo que desaparezcas de mis telescopios
y tu cuerpo (¿adrede?) se alinea a mi radar)
2.
Me alejo de trenes alados,
hacia constelaciones curvas,
perdido en colectivos celestes.
Lo que era éxtasis es agonía,
no encuentro punto de fuga,
a mis hilos de marioneta.
Me parto en semirrectas opuestas,
me alegro de tus novedades de glaciares,
me entristezco de certezas tangibles.
(Sentía tanto frío,
no era el viento del sur,
tu palabra tan cordial y halagadora,
tu boca tan ajena.
Yo también pude entender,
porque los 78 son rojos).
3.
Punto muerto,
no hay señal osciloscópica,
una línea llana,
marca la dinámica de mi amor.
Este es un amor Zenner,
tiene una única dirección de corriente,
y sin embargo funciona perfectamente.
¿Que haría yo, entre tus mallas?
Perecería de tensiones,
ahogado del plasma de tu savia.
Sin transformada que me rectifique.
(Los hilos de los teléfonos están cortados,
hay un loco atado detrás de mi camisa,
no digo lo que quiero decirte.)
4.
Si nunca lloviera,
no habría inundaciones,
pero tampoco ríos.
Si nunca te hubiera conocido,
no me dolería el pecho,
pero no sabría que estoy vivo.
¿En que momento el estatismo del punto se transforma en la dinámica de la línea? Rosa Buk
A Gala
1.
Un punto en medio de la mirada,
que parte en vectores dinámicos,
los tensores de los puentes.
Esa mirada quieta
que arranca los trompos de mi vértigo,
en el sonido de cuerdas sin mis yemas.
Una matriz de inercia
pesada como la lejanía de tus labios,
ignorancia del sabor de tu lengua.
(Aumento el ángulo azimutal de mis ojos
para no ver las ondulaciones de tu lápiz,
rozando, con mis omóplatos de cuervo herido,
a la Venus Tolkien que sonríe mi torpeza,
pretendiendo que desaparezcas de mis telescopios
y tu cuerpo (¿adrede?) se alinea a mi radar)
2.
Me alejo de trenes alados,
hacia constelaciones curvas,
perdido en colectivos celestes.
Lo que era éxtasis es agonía,
no encuentro punto de fuga,
a mis hilos de marioneta.
Me parto en semirrectas opuestas,
me alegro de tus novedades de glaciares,
me entristezco de certezas tangibles.
(Sentía tanto frío,
no era el viento del sur,
tu palabra tan cordial y halagadora,
tu boca tan ajena.
Yo también pude entender,
porque los 78 son rojos).
3.
Punto muerto,
no hay señal osciloscópica,
una línea llana,
marca la dinámica de mi amor.
Este es un amor Zenner,
tiene una única dirección de corriente,
y sin embargo funciona perfectamente.
¿Que haría yo, entre tus mallas?
Perecería de tensiones,
ahogado del plasma de tu savia.
Sin transformada que me rectifique.
(Los hilos de los teléfonos están cortados,
hay un loco atado detrás de mi camisa,
no digo lo que quiero decirte.)
4.
Si nunca lloviera,
no habría inundaciones,
pero tampoco ríos.
Si nunca te hubiera conocido,
no me dolería el pecho,
pero no sabría que estoy vivo.