Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuándo tenía las cosas y no las apreciaba:
¡Horizonte hasta hartarme de futuro!,
cielo redondo con mi sino a cuatro rumbos,
sol que me tostaba enteras la piel y la alegría,
agua que me recibía en bruto como mujer primera
y como tal, me acariciaba el alma con ternura de arroyo.
Cuándo tenía las cosas y no las apreciaba...
Mismas que hoy guarda prolijas en mi nicho ciudadano,
mi añoranza; esa, que busca mi estrella en las rendijas
logrando apenas un trémulo lucero sobre el vino y,
de tanto en tanto, un destello de lágrima en mi espejo.
¡Ah, cuándo tenía las cosas y no las apreciaba!
©Juan Oriental
¡Horizonte hasta hartarme de futuro!,
cielo redondo con mi sino a cuatro rumbos,
sol que me tostaba enteras la piel y la alegría,
agua que me recibía en bruto como mujer primera
y como tal, me acariciaba el alma con ternura de arroyo.
Cuándo tenía las cosas y no las apreciaba...
Mismas que hoy guarda prolijas en mi nicho ciudadano,
mi añoranza; esa, que busca mi estrella en las rendijas
logrando apenas un trémulo lucero sobre el vino y,
de tanto en tanto, un destello de lágrima en mi espejo.
¡Ah, cuándo tenía las cosas y no las apreciaba!
©Juan Oriental
Última edición: