Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Si no fuera por ti
todo matiz sería larva y
colores vedados a mis entrañas.
La Gracia.
El don de leer en borrador
la palabra invisible
caída del anaquel,
incierta,
mas sabedora del murmurio del corazón.
Piruetas, cabriolas voltean al interior
de mi pecho, danzando al son y calor,
mientras caigo colmado de giros en el aire, caigo,
cayendo, la caída más bella desde las nubes a la tierra,
de tantas maneras caigo y bajo raudo,
que nazco en ti en cada parada,
sin pensar nada, si no vive en el aire, tu voz,
dando oídos al susurro y resuello tuyo, aun,
sabiendo, en tu ausencia, qué dirás.
El vuelo liviano con el peso del secreto
igual cae libre, mas más lento.
Ya no hay mente.
Al fin he partido, sin girar
ni mirar atrás y,
bajando a la esquina
del otro lado del túnel
veo cómo vuelan los enamorados que
en secreto
han aprendido a amar.
todo matiz sería larva y
colores vedados a mis entrañas.
La Gracia.
El don de leer en borrador
la palabra invisible
caída del anaquel,
incierta,
mas sabedora del murmurio del corazón.
Piruetas, cabriolas voltean al interior
de mi pecho, danzando al son y calor,
mientras caigo colmado de giros en el aire, caigo,
cayendo, la caída más bella desde las nubes a la tierra,
de tantas maneras caigo y bajo raudo,
que nazco en ti en cada parada,
sin pensar nada, si no vive en el aire, tu voz,
dando oídos al susurro y resuello tuyo, aun,
sabiendo, en tu ausencia, qué dirás.
El vuelo liviano con el peso del secreto
igual cae libre, mas más lento.
Ya no hay mente.
Al fin he partido, sin girar
ni mirar atrás y,
bajando a la esquina
del otro lado del túnel
veo cómo vuelan los enamorados que
en secreto
han aprendido a amar.