yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
De ti, de tu de mi silencio,
de mí de ti,
de tu palabra
brotan canciones heréticas.
Fuiste urgente como un espasmo,
una y otra vez,
cayendo como un dardo
hasta esta sed de mi
que me ahoga
mas que tu ausencia y el sopor rutinario
de tu olvido.
Una y otra vez como un tren desorientado
persiste el renovado batir de tus recelos,
una y otra vez como un péndulo reumático
se derrite tu piel entre girones de asfalto desahuciado.
Ciego como un topo ahogado en reflectores
me orillaba a los compartimientos de tu encanto,
ciego como una nocturna mariposa chocando en tu milagro;
aprendí la aurora de tus labios
de tinto desmemoriado.
Así que ahora,
no queda más que tu silencio,
que caro vendiste como un cardo
y tu flemático adiós cavando oquedades cenicientas
y hurañas como un sapo,
donde una carta espinosa y purulenta
repite tu vapor como un sudario.
de mí de ti,
de tu palabra
brotan canciones heréticas.
Fuiste urgente como un espasmo,
una y otra vez,
cayendo como un dardo
hasta esta sed de mi
que me ahoga
mas que tu ausencia y el sopor rutinario
de tu olvido.
Una y otra vez como un tren desorientado
persiste el renovado batir de tus recelos,
una y otra vez como un péndulo reumático
se derrite tu piel entre girones de asfalto desahuciado.
Ciego como un topo ahogado en reflectores
me orillaba a los compartimientos de tu encanto,
ciego como una nocturna mariposa chocando en tu milagro;
aprendí la aurora de tus labios
de tinto desmemoriado.
Así que ahora,
no queda más que tu silencio,
que caro vendiste como un cardo
y tu flemático adiós cavando oquedades cenicientas
y hurañas como un sapo,
donde una carta espinosa y purulenta
repite tu vapor como un sudario.
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