demiannatura
Poeta recién llegado
No recuerdo ahora tus mejillas,
esas que se sonrojaban con el beso de mi boca,
aquellas que acompañaban la sonrisa de tu desvelo,
las que se quedaban en las huellas de mis dedos.
No admiro más esos ojos callados por la ausencia,
aquellos ojos claros, no por el iris, sino por la lluvia.
Ya no los veo más llenos de vida,
no los he podido reconocer desde tu partida.
No siento tus brazos, cual cobijo de mis noches,
que me hacian suyo en cada nocturno.
Aquellos que me dedicaban las horas plenas,
los que tenía seguros en cada una de mis caídas.
No tengo más tu boca de cosecha,
ni tus besos que eran mi fiebre.
No recuerdo como era el camino hacia tu desnudez,
no me llega a la memoria en que momento te perdí,
cuando fue que de tu cielo me caí.
esas que se sonrojaban con el beso de mi boca,
aquellas que acompañaban la sonrisa de tu desvelo,
las que se quedaban en las huellas de mis dedos.
No admiro más esos ojos callados por la ausencia,
aquellos ojos claros, no por el iris, sino por la lluvia.
Ya no los veo más llenos de vida,
no los he podido reconocer desde tu partida.
No siento tus brazos, cual cobijo de mis noches,
que me hacian suyo en cada nocturno.
Aquellos que me dedicaban las horas plenas,
los que tenía seguros en cada una de mis caídas.
No tengo más tu boca de cosecha,
ni tus besos que eran mi fiebre.
No recuerdo como era el camino hacia tu desnudez,
no me llega a la memoria en que momento te perdí,
cuando fue que de tu cielo me caí.