Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Frente al mar te apareciste
y en caracolas tu sonido se fue haciendo eco,
envolviendo atrayente mi sabia a tu costa,
golpeando sutil mi beso cálido.
Con veleros invitaste al juglar del mar
ha pasear desde el fondo de tu ventana,
y entre popa y proa he viajado sinvergüenza,
quedándome pegado en el mascaron,
donde el poeta ha de tallar
la belleza de tu mirar.
Gaviotas revolotean cerca del timón
tratando de picotear mi orgasmo portentoso,
del sentir y dejarse ver,
hasta que el alba avise acabar,
entre misterio y madrugada.
La mar hoy se viste de turquesa
y la mirada se pierde al final,
donde el sol se ha de unir silencioso,
en una tarde rojiza,
que presagia ensueños con gotas de paz.
Sostengo la brisa que se bambolea en mi mirada
acaricio las gotas que golpean mi alma,
brisa y gotas que hasta ayer parecían lamento
y que hoy se asoman en dulce turquesa,
hasta cuando la mar decida ataviarse,
con una nueva mortaja .
y en caracolas tu sonido se fue haciendo eco,
envolviendo atrayente mi sabia a tu costa,
golpeando sutil mi beso cálido.
Con veleros invitaste al juglar del mar
ha pasear desde el fondo de tu ventana,
y entre popa y proa he viajado sinvergüenza,
quedándome pegado en el mascaron,
donde el poeta ha de tallar
la belleza de tu mirar.
Gaviotas revolotean cerca del timón
tratando de picotear mi orgasmo portentoso,
del sentir y dejarse ver,
hasta que el alba avise acabar,
entre misterio y madrugada.
La mar hoy se viste de turquesa
y la mirada se pierde al final,
donde el sol se ha de unir silencioso,
en una tarde rojiza,
que presagia ensueños con gotas de paz.
Sostengo la brisa que se bambolea en mi mirada
acaricio las gotas que golpean mi alma,
brisa y gotas que hasta ayer parecían lamento
y que hoy se asoman en dulce turquesa,
hasta cuando la mar decida ataviarse,
con una nueva mortaja .