Ni medio palmo separa
Tus ojos de los dos míos,
Y en las palmas de mis manos:
Por sabanas;
De madre tierra el abrigo.
Y entre ambos: Sin solución
Un suspiro.
Y en el cielo, las estrellas
Pestañean,
Colgaditas de tu olvido;
Por todo lo que no fuese:
Nuestro aliento,
¡Y el tuyo cuerpo!
¡Y el mío!