BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú, calcinado por los abandonos
del aire, en tensas filas que ejecutan
su baile, torso despojado de mis manos,
aliento crítico de una manzana.
Tú, circunstancia que domina, y excava
las falanges dormidas, sometidas, gleba
de la soldadesca más infame.
No llegará el aire a mi cuerpo desnutrido,
a su esencia desguarnecida, a su
depósito de ecos y sonidos; serán los payasos,
quizás los cuervos, los que devoren las crías
de tus rivales.
Tú, tórax insaciable de tetas descomunales,
no llegarás a conocer la tierra con su cálido abrazo-.
©
del aire, en tensas filas que ejecutan
su baile, torso despojado de mis manos,
aliento crítico de una manzana.
Tú, circunstancia que domina, y excava
las falanges dormidas, sometidas, gleba
de la soldadesca más infame.
No llegará el aire a mi cuerpo desnutrido,
a su esencia desguarnecida, a su
depósito de ecos y sonidos; serán los payasos,
quizás los cuervos, los que devoren las crías
de tus rivales.
Tú, tórax insaciable de tetas descomunales,
no llegarás a conocer la tierra con su cálido abrazo-.
©