BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se extreman las posibilidades
los labios quedan sellados, mármol;
titubeantes, los ríos fluyen con aspiraciones,
sobre pechos ardidos o calcinados, piñas sujetadoras.
Los pinares olvidan, anillos invariables, crecen entorno,
exigen besos los peces, y es un lienzo sin luz lo que se estima.
Un lecho de vírgenes selvas, de astillas concluidas,
de sombrías emociones, de rectangulares pasiones.
Es lo que queda. En un invencible diapasón,
los tubos del xilófono, sus vestigios de colegio,
enuncian su próxima lección, carne ya desprendida
de las pizarras sumergidas. ©
los labios quedan sellados, mármol;
titubeantes, los ríos fluyen con aspiraciones,
sobre pechos ardidos o calcinados, piñas sujetadoras.
Los pinares olvidan, anillos invariables, crecen entorno,
exigen besos los peces, y es un lienzo sin luz lo que se estima.
Un lecho de vírgenes selvas, de astillas concluidas,
de sombrías emociones, de rectangulares pasiones.
Es lo que queda. En un invencible diapasón,
los tubos del xilófono, sus vestigios de colegio,
enuncian su próxima lección, carne ya desprendida
de las pizarras sumergidas. ©