Amartemisa
Poetisa
Vi tu nombre en el dolor
y en la sangre, corriendo agitado
por las calles celadas
de una vieja canción.
Entonces, sin sospechar nada,
sabiendo que el Cielo era tuyo
y la Tierra mía,
sabiendo o creyendo que mi piel
era de hielo...
Cayó...
Era salada,
regente,
decorativa,
altruísta,
pálida,
esbelta,
discreta.
Cayó sin dolerme la cara
a pesar del cristal que la envolvía,
y queriendo la emoción venir a verme,
sin luto por su muerte,
dejé que se marchara con el día.
Y sin saber si era digna de la vida,
se esfumó despacio por el rostro
hasta caer a mi boca
y beberla...
Y así murió...
Sin ser obligación, ni tentativa,
mudando a su letargo, cual espina,
la gota de una cálida emoción.
y en la sangre, corriendo agitado
por las calles celadas
de una vieja canción.
Entonces, sin sospechar nada,
sabiendo que el Cielo era tuyo
y la Tierra mía,
sabiendo o creyendo que mi piel
era de hielo...
Cayó...
Era salada,
regente,
decorativa,
altruísta,
pálida,
esbelta,
discreta.
Cayó sin dolerme la cara
a pesar del cristal que la envolvía,
y queriendo la emoción venir a verme,
sin luto por su muerte,
dejé que se marchara con el día.
Y sin saber si era digna de la vida,
se esfumó despacio por el rostro
hasta caer a mi boca
y beberla...
Y así murió...
Sin ser obligación, ni tentativa,
mudando a su letargo, cual espina,
la gota de una cálida emoción.
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