che ibarra
Poeta recién llegado
A veces
Si por el borde de tus costas, se llega al mar insondable de mis ansiedades,
te arribaré por el cielo, para sorprenderte tornasol como un pez
una gaviota de añil posándose en la cálida playa de tus necesidades,
salinidades de mi arena, sol de mi atardecer, por ti soy de vez en vez.
Otras veces.
Por los puentes raídos de mi esperanza no cruzo a tus orillas,
te atrincheras en el hastío de otra jornada cruel y desgastante,
yo me desgasto en humedades afuera de tu cristal, tú apenas brillas,
me basta tu aliento para calentarme el alma, pero el cuerpo distante.
Muchas veces
Despierto con tu nombre en la voz y tu sabor a albahaca en la boca,
con olores ocres del amanecer, con ausencia metálica en las entrañas,
es tu lejanía iluminada la cercanía de mis sobras, la soledad que provoca,
esa síntesis de una historia que ya no dice nada, que duele, que extraña.
Por última vez
Serás mi camino de Santiago, fervoroso te andaré descalzo y convencido,
desnudo de Fe, determinado en el amanecer, con frío y ansioso por el ocaso,
ya no más de tan poco para mí, mucho menos de lo que te habrán ofrecido,
a veces , entre otras veces se gana, yo muchas veces invierto en el fracaso.
Che
Si por el borde de tus costas, se llega al mar insondable de mis ansiedades,
te arribaré por el cielo, para sorprenderte tornasol como un pez
una gaviota de añil posándose en la cálida playa de tus necesidades,
salinidades de mi arena, sol de mi atardecer, por ti soy de vez en vez.
Otras veces.
Por los puentes raídos de mi esperanza no cruzo a tus orillas,
te atrincheras en el hastío de otra jornada cruel y desgastante,
yo me desgasto en humedades afuera de tu cristal, tú apenas brillas,
me basta tu aliento para calentarme el alma, pero el cuerpo distante.
Muchas veces
Despierto con tu nombre en la voz y tu sabor a albahaca en la boca,
con olores ocres del amanecer, con ausencia metálica en las entrañas,
es tu lejanía iluminada la cercanía de mis sobras, la soledad que provoca,
esa síntesis de una historia que ya no dice nada, que duele, que extraña.
Por última vez
Serás mi camino de Santiago, fervoroso te andaré descalzo y convencido,
desnudo de Fe, determinado en el amanecer, con frío y ansioso por el ocaso,
ya no más de tan poco para mí, mucho menos de lo que te habrán ofrecido,
a veces , entre otras veces se gana, yo muchas veces invierto en el fracaso.
Che